Mi segunda tarea.
“Hola
ComuniónConDios”
Mi SEGUNDA tarea en este blog será proclamar el mensaje de la Divina Misericordia y difundir: con ustedes, el rezo y meditación a las 3 de la tarde: hora de la DIVINA MISERICORDIA, será un encuentro corto con Jesús, como dijo en la última cena “haced esto en memoria mía” y lo vamos a practicar diario, como alimento espiritual, con la meditación del viacrucis de Jesús: desde los olivos a la gloria con el padre, como lo enseña Santa Faustina Kowalska en su diario de más de 600 páginas dirigido a un mundo que necesitaba y sigue necesitando la Misericordia de Dios.
Mi SEGUNDA tarea en este blog será proclamar el mensaje de la Divina Misericordia y difundir: con ustedes, el rezo y meditación a las 3 de la tarde: hora de la DIVINA MISERICORDIA, será un encuentro corto con Jesús, como dijo en la última cena “haced esto en memoria mía” y lo vamos a practicar diario, como alimento espiritual, con la meditación del viacrucis de Jesús: desde los olivos a la gloria con el padre, como lo enseña Santa Faustina Kowalska en su diario de más de 600 páginas dirigido a un mundo que necesitaba y sigue necesitando la Misericordia de Dios.
LA CORONILLA A LA DIVINA
MISERICORDIA.
Debemos reconocer que la muerte
de Jesús como el Cristo Dios: hijo del Padre, fue para la redención de nuestro
pecado: pasado, presente y futuro.
Dar la vida por otro es amor, morir para que
otro tenga vida es amor, Dios por medio de Jesús quiso rescatarnos del PECADO y
demostrarnos que si Jesús como hombre OBEDIENTE Y JUSTO cumplió su tarea,
nosotros podemos cumplir los mandamientos para estar en su REINO DE: PAZ, DE AMOR,
DE SOLIDARIDAD, debemos ser verdaderos hombres y mujeres de FE.
“Por NUESTRA CAUSA fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato…”; dice
el Credo católico, esto pone en evidencia que la muerte de Cristo se ha dado a
favor nuestro, como sacrificio por los pecados y dicha muerte se ha convertido
en “precio” de la redención humana.”
Como no creer en la BIBLIA, vamos
a meditar en la PASION DE CRISTO JESUS, El, en su momento, ya sabía que
iniciaba su recorrido: al cual lo había enviado el CREADOR, EL PADRE, nos lo
demuestra, con su preparación
para la CENA PASCUAL, hasta su muerte en la cruz: “Llegó el día de los Ázimos, en el cual había
que sacrificar la Pascua, Jesús envió a Pedro y a Juan, diciéndoles: Id y preparadnos
la Pascua para comerla, ellos le dijeron: ¿Dónde quieres que la preparemos? Y
les respondió: Mirad, cuando entréis en la ciudad, os saldrá al encuentro un
hombre llevando un cántaro de agua; seguidle hasta la casa en que entre, y
decid al dueño de la casa: el Maestro te dice: ¿dónde está la estancia en que
he de comer la Pascua con mis discípulos? El os mostrará una habitación
superior, grande, aderezada. Preparadla allí. Marcharon y encontraron todo como
les había dicho, y prepararon la Pascua".
Jesús mira al Padre y habla con Él en voz alta. La emoción es máxima, van a descubrir lo que hay en el corazón de Jesús. "Jesús, dicho esto, elevó sus ojos al cielo y exclamó: Padre, ha llegado la hora. Glorifica a tu Hijo para que tu Hijo te glorifique; ya que le diste poder sobre toda carne, que Él dé vida eterna a todos los que Tú le has dado". Es la hora establecida desde la eternidad, la hora de las tinieblas, pero también la hora del máximo amor divino y humano, la hora de la redención, la hora del sacrificio perfecto. Todo está preparado, pero hay que vivirla con intensidad.
Jesús mira al Padre y habla con Él en voz alta. La emoción es máxima, van a descubrir lo que hay en el corazón de Jesús. "Jesús, dicho esto, elevó sus ojos al cielo y exclamó: Padre, ha llegado la hora. Glorifica a tu Hijo para que tu Hijo te glorifique; ya que le diste poder sobre toda carne, que Él dé vida eterna a todos los que Tú le has dado". Es la hora establecida desde la eternidad, la hora de las tinieblas, pero también la hora del máximo amor divino y humano, la hora de la redención, la hora del sacrificio perfecto. Todo está preparado, pero hay que vivirla con intensidad.
Y, de nuevo Jesús eleva su oración a Dios
Padre en un canto de alabanza. "Padre
justo, el mundo no te conoció; pero yo te conocí, y éstos han conocido que Tú
me enviaste. Les he dado a conocer tu nombre y lo daré a conocer, para que el
amor con que Tú me amaste esté en ellos y yo en ellos".
Se ha hecho la noche cerrada, debe ser medianoche. Jesús ha volcado su alma en los suyos, se ha entregado en el misterio de amor que es la Eucaristía, ha instituido el sacerdocio de la nueva alianza, ha explicado todo lo que hay en su corazón, Ya no hay sitio para muchas más palabras. Ha llegado el momento de los hechos. "Después que Jesús dijo estas cosas, salió con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón"; y se dirige "hacia el Monte de los Olivos según costumbre"-
Se ha hecho la noche cerrada, debe ser medianoche. Jesús ha volcado su alma en los suyos, se ha entregado en el misterio de amor que es la Eucaristía, ha instituido el sacerdocio de la nueva alianza, ha explicado todo lo que hay en su corazón, Ya no hay sitio para muchas más palabras. Ha llegado el momento de los hechos. "Después que Jesús dijo estas cosas, salió con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón"; y se dirige "hacia el Monte de los Olivos según costumbre"-
Acá empieza los dolores humanos
de Jesús: salió Jesús como de costumbre, al monte de los Olivos; y lo
siguieron los discípulos. Al llegar al sitio, les dijo: "Orad, para no
caer en la tentación".
Él se arrancó de ellos, alejándose como a un tiro de piedra
y, arrodillado, oraba diciendo:
"Padre, si quieres, aparta de mí ese cáliz.
Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya".
Él se arrancó de ellos, alejándose como a un tiro de piedra
y, arrodillado, oraba diciendo:
"Padre, si quieres, aparta de mí ese cáliz.
Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya".
Y se le apareció un ángel del cielo que lo animaba.
En medio de su angustia, oraba con más insistencia.
Y le bajaba el sudor a goterones, como de sangre, hasta el suelo.
Y levantándose de la oración, fue hacia sus discípulos,
los encontró dormidos por la pena, y les dijo:
"¿Por qué dormís? Levantaos y orad, para no caer en la tentación".
En medio de su angustia, oraba con más insistencia.
Y le bajaba el sudor a goterones, como de sangre, hasta el suelo.
Y levantándose de la oración, fue hacia sus discípulos,
los encontró dormidos por la pena, y les dijo:
"¿Por qué dormís? Levantaos y orad, para no caer en la tentación".
Así sea. En la próximo, traeré una
propuesta para meditar, durante el rezo, la CORONILLA DE LA DIVINA MISERICORDIA.
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